domingo, 24 de abril de 2011

CABEZO DE LOS AGUJEROS (PUEBLA DE ALBORTÓN) 23-4-11

"Corto paseo circular que nos descubre una espectacular panorámica de toda la comarca. Una vez arriba del Cabezo, encontramos un panel informativo." De esta manera tan escueta definen esta excursión en Senderos de Aragón".

Yo añadiré que fue un curativo muy potente para paliar el sopor de esta Semana Santa en Zaragoza. Así que pertrechados para tan tremenda ruta (no llego a 5 km), subimos al cabezo que se ve en la foto de abajo, y aprovechamos el panel informativo como mesa para degustar las viandas que "Catering Conchi" había dispuesto. En la foto de abajo se aprecia el cabezo desde la Balsa Honda.

Desde el collado pudimos apreciar el barranco de abajo, con el Cerro Castellar a la derecha, y seguidamente, vuelta por una cresta señalizada como PR.

La foto curiosa del día es un campo de futbol abandonado, cubierto por vegetación. Los niños de la Puebla de Albortón ya no juegan en la estepa.


viernes, 22 de abril de 2011

BARRANCO DE VALHONDO (ALADRÉN) 21-4-11

Ya que mis vacaciones de Semana Santa han sido frustradas por falta de plazas hoteleras en la zona donde pensaba pasarlas, hago una llamada y recluto a Fermín (nombre en clave) para una aventura mañanera por la zona de Cariñena.
Jueves Santo, 21 de abril de 2011, nos vamos a Aladrén para intentar bajar el barranco de Valhondo. Lo primero nos acercamos a la ermita de la Virgen de las Nieves y poder contemplar una vista panorámica de Aladrén y alrededores, para seguidamente empezar propiamente la ruta, corta y sencilla, de unos 10 km.

Se trata de un barranco lateral del río Huerva, que conforme va llegando al río se convierte en una sorprendente garganta de elevadas pareces verticales, saltos de agua y pozas. Poza como la de la imagen de abajo y que nos impidió el paso hasta el final.

Así que volvimos por el mismo camino de vuelta, haciendo un desvio a la ermita de San Clemente en un altozano desde el que se divisa Aladrén y la ermita de la Virgen de las Nieves, la que visitamos antes.

A la vuelta a Zaragoza, paramos a comer en Paniza, en el restaurante el Paradero, donde un entrecot con ínfulas de chuletón, hizo nuestras delicias, acompañado de un vino D.O. Cariñena de nombre Jabalí, que nos provocó alucinaciones, como la de ver la Z40 entre viñedos.

En resumidas cuentas, el prototipo de excursión de esta peña, aire libre y gastronomía, hacer hueco para luego llenarlo.

lunes, 7 de febrero de 2011

DE FRANCIA AL IBÓN DE ESTANÉS (5-2-11)

Pico Acué, abajo izda. el ibón de Estanés helado

Abajo a la dcha, la otra parte del ibón de Estanés

Todos los años el Cau organiza un fin de semana dedicado a hacer raquetas y esquí de fondo. La salida nocturna por Jaca ya no entra dentro de las competencias del Cau, pero tiene más peligro que las actividades deportivas propuestas. Como yo no hice esquí de fondo, ya que no me hace mucha gracia (quizá me ha pillado mayor), me centraré en la excursión con raquetas al ibón de Estanés.
La propuesta era pasar el Somport hasta el aparcamiento de Sansanet, que desde la antigua frontera son unos 10 minutos. Como el parking estaba lleno no pudimos parar, así que bajamos hasta la boca del túnel de Somport por su cara francesa donde paramos donde pudimos y nos acicalamos ya con todo, botas, mochilas, raquetas, etc, para seguidamente subir hasta Sansanet y bajar del bus casi al estilo paracaidista.
Una vez en el suelo, a ponerse las raquetas y empezar a caminar, o raquetear, hacia arriba, hacia el ibón. Comenzamos en suelo francés, pasamos la frontera invisible a España, ya que dicho ibón esta a este lado de los Pirineos. La parte final coincide con el GR11, desconocido así con nieve, ya que cuando lo pasé esta primavera estaba todo verde. Como cambian los paisajes cuando cae la nieve. En total hicimos algo menos de 10 km, pero acabamos cansados, no es lo mismo que el senderismo.
El día fue inmejorable, sol a tope, nada de aire, a ratos subimos en manga corta. El agua liquida del ibón no llegamos a verla, suponemos que estaría debajo del hielo y la nieve que lo cubría. Desde un altozano junto al ibón comimos disfrutando de unas vistas inmejorables, para después volver por el mismo camino de subida, coger el bus y a Jaca, a la residencia de la Universidad de Zaragoza, donde una vez duchados y cenados, la noche jacetana nos esperaba.
Y hasta aquí puedo leer.

lunes, 10 de enero de 2011

ALADRÉN - EL SANTO (8-1-11)

En esta ocasión la zona elegida es por la comarca de Campo de Cariñena, para lo cual tomo la autovía mudéjar hacia Teruel y pasado Cariñena tomo el desvío a Paniza, y de allí hacia Aladrén, lugar de inicio de nuestra excursión. Es un pueblo muy pequeño, de unos 60 habitantes, pero tiene su encanto, rodeado de ermitas y pequeñas elevaciones. Una vez aparcado el coche, un lugareño me ofrece charla y me informa de la existencia de un bar en el pueblo, cosa que agradezco, pero declino la oferta, ya había tomado café. Hablando de la dirección que voy a tomar me informa de que existe una senda interesante hacia "el Santo", que no sé si será la que tomé, pero agradezco también esta ayuda.


En la misma carretera ya hay postes indicadores del PR-Z 141, camino que une Aladrén con Tosos y que coincide casi en su totalidad con el recorrido que tenía previsto. Me percato de la presencia de varios coches aparcados a pie de carretera, con remolques, y estos a su vez, llenos de perros. ¿Habrá batida también hoy? En ese momento, quizá debido a la presencia de esos siempre incómodos cazadores, mi cámara decide soltarse de mi mano, golpear el suelo y tomarse unas vacaciones hasta que no la lleve al servicio técnico. Así que a tirar de móvil.
Inicio el camino comentado, casi a la vez que toda la comitiva de cazadores, todos me saludan, todos nos miramos, nadie informa de nada, ni yo pregunto nada. Vuelvo la vista hacia el pueblo y puedo contemplar en lo alto la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, excepcional mirador de los campos de viñedos. Más adelante cruzo el río Aladrén, sin agua, y el barranco de Valhondo, también sin agua, y que me situa ya en termino de Tosos, contemplando a mi derecha la ermita de San Clemente.
Mis sospechas se confirman al rato cuando veo el cartel indicador de batida de caza mayor, y que a pesar de ello, no me impide continuar ya que de momento ni oigo perros ni disparos, pero un poco más adelante observo un cazador en su puesto, mirándome con cara de incredulidad y aconsejándome que pase rápido, que llega la "tormenta".
Poco antes he abandonado el PR y tomo una senda a media ladera y hacia abajo, y por la que a mi izquierda contemplo desde lo alto, más cazadores con sus chalecos reflectantes. Acelero el paso, salgo de la senda y vuelvo al PR, con otro cartel que avisa de la cacería por la parte de abajo.


Aquí ya puedo contemplar de lejos el monasterio cirteciense en ruinas del siglo XIII, primero de esta orden en Aragón, conquistado por Alfonso I el Batallador y por el que pasó El Cid Campeador. La loma dónde se apoya el monasterio es culminada por el castillo de Alcañicejo. Aquí se levantaba un poblado conocido como Alcañiz de la Huerva, deshabitado hace unos 500 años, y que aparece en el Cantar de Mio Cid, con escasa importacia como lugar, pero importante como cruce de caminos, por el que pasaban las tropas cordobesas cuando venían a sofocar rebeliones de la taifa de Zaragoza.

Visito lo que queda de monasterio, dónde la imaginación trabaja más que los sentidos, y me acerco a visitar el pantano de Las Torcas, que en su parte alta esta seco, exceptuando el Huerva que corretea por su lecho, lo mismo que en mi anterior visita al de Mezalocha, y que viene de unas hoces, objetivo de una próxima excursión. Remonto el Huerva hasta que me lo impide la vegetación, y me subo al castillo comentado, desde dónde observo buitres, garzas, pescadores,... y la batida de caza.



Así que saco mis anteojos y me dispongo a contemplar como se desarrola la batida, entre tiros, ladridos de los perros, gritos de los resacadores, etc, y alcanzo a ver a un jabalí que escapa por un sembrado casi andando, luego me enteré de que podría estar herido.
El camino de vuelta está siendo usado como campo de tiro, así que me acerco a una cabaña cercana de donde sale humo de una chimenea, a pedir información sobre caminos alternativos, ya que la cacería continua. Una vez en la puerta sale una señora mayor que muy cortésmente me informa de otro posible camino, y me comenta que ella también ha estado tirando, pero que se ha vuelto a preparar la comida a los cazadores. Se dirige a la cabaña para enseñarme su escopeta, al rato sale con un Winchester en la mano, me dice que es como el John Wayne, me deja cogerlo. ¿Campo de Cariñena o Texas? Empiezo a dudar. Me dice que llevan en la cabaña varios días y que a veces desde la misma puerta puede disparar a jabalíes y cabras montesas que pasan por los pinares que tiene delante.
Estoy a punto de irme a coger la ruta alternativa cuando aparece un cazador con lo que yo creo que es un morral grande, y que no es otra cosa que un corzo hembra que ha abatido, y que lo llevaba al hombro como bolso de Loewe. Lo tira al suelo como el que tira un saco y comenta que la batida ya ha acabado, así que puedo volver por el PR. Detrás del cazador los perricos, dando brincos, con la lengua fuera y muy cansados, la mañana ha sido dura para ellos.
De vuelta me voy cruzando con los coches que bajan a dar buena cuenta de la comida que les ha preparado al abuela de John Wayne. Todos se paran a comentarme que he elegido mal día para pasear por allí, pero bueno, he sobrevivido, no como esos dos jabalíes que llevan en la parte trasera de un 4x4, uno de ellos muy grande, de unos 100 kg.


Ya cerca de Aladrén, me doy cuenta que llevo unas cinco horas sin sentarme, así que en un banco doy cuenta de ese bocata de tortilla de patata que llevaba, y que si me descuido me lo llevo de nuevo a casa.
Regreso a Zaragoza, la aventura se ha alargado, cansado, me espera una siesta.