martes, 30 de marzo de 2010

DE SAN SEBASTIÁN A PASAJES SIN BARCO



Entre la ruta de pinchos por el casco viejo de San Sebastián el viernes por la noche, y la visita a una sidreria en Astigarraga el sábado por la noche, había que hacer hueco en nuestras agendas para los senderos costeros del Cantábrico, que a su vez hicieron hueco en nuestros estómagos, que ya veían en la lejanía el chuletón que se les avecinaba.
Pues dicho y hecho, Conchi, Charli y Chema, el equipo Ché, madrugaron para realizar el trayecto que separa la ciudad de Donosti hasta Pasajes, por los caminos más cercanos al mar. Salimos del casco viejo, lugar donde estaba nuestro hostal, para cruzar el puente de Zurriola, tomar el paseo de la playa del mismo nombre, una vez dejado atrás el Kursaal. Al final de dicho paseo empezamos la subida al monte Ulía, desviándonos para ver de cerca el agitado mar hasta la punta de Mompas, lengua de roca, que a modo de quilla se introduce en el Cantábrico. Una vez de vuelta al camino principal fuimos bordeando los acantilados, dejando a la derecha la senda de subida a la cima del Ulía, hasta la bahía de Ulía, también conocida como cala Murguita.
De allí alcanzamos, pasando antes por varios restos de un antiguo acueducto y una fuente, el Faro de la Plata, situado en un promontorio y lugar muy adecuado para hacer fotos hasta quedarte sin carrete. Ya solo nos quedaba seguir bordeando la costa hasta la vertiginosa bajada al farolillo de Pasajes, faro que señaliza la entrada a la ría, continuar por el paseo pudiendo ver lo que parecían unos astilleros, y llegar al Falcón Crest, ehhhh?
No es euskera, es el apodo como conocen allí a una tasca pegada al mar dónde nos comimos unos chicharros, rapé y salmonetes, bañados con un txacolí, aderezados con un brazo de gitano, café y ese pacharán que nos ha hecho famosos. Sitios así ya no quedan.
Por cierto, esta ruta coincide en parte con el Camino de Santiago del Norte, exactamente con su primera etapa, Irún - San Sebastián. Ya de vuelta, en busca de bus urbano pudimos contemplar los preparativos para una regata de traineras que se preparaba para la tarde.

Pero eso es otra historia.

lunes, 22 de marzo de 2010

PICO GRATAL (1563 M.)


El 21 de marzo del 2010 cinco miembros del grupo Brigada Pacharana (Chema, Sergio, Javier, Alberto y Pablo) desafiaron a las previsiones meteorológicas (85% de lluvia) y a todos los frentes que cruzaban la península y se lanzaron al ataque de la Peña Gratal (1563 metros) y Picos de la Calma Alta (1584m) y Calma Baja (1452m) ubicadas en las sierras exteriores que dan comienzo del Pirineo, a pocos a kilómetros de la ciudad de Huesca. Tras dejar el coche en la Hospedería de Arguís a 970 metros, el primer incidente surgió cuando en el kilómetro 0.01 (a 10 metros del coche) un miembro del equipo sufre una caída produciéndose heridas leves en una mano pero que le permitieron seguir su camino tras ser atendido por las asistencias de la excursión. El pequeño embalse de Arguís, que acumula hasta 3 hectómetros cúbicos para el riego gracias a las aguas del río Isuela, se cruza por su presa sorteando a los numerosos pescadores que junto con los cormoranes luchan por las apreciadas truchas de repoblación que pueblan sus aguas.

El camino discurre en ascenso durante 3 km junto al pantano en dirección oeste, hasta una curva donde un diminuto cartel de madera nos invita a seguir remontando el barranco de La Gabarda. Rápidamente el sendero gana altura siguiendo el barranco y próximo a un gasoducto. La humedad del barranco y su orientación norte facilitan el crecimiento de un pequeño bosque mixto de hayas, pinos y boj, constituyendo estas hayas una de las masas más meridionales del Pirineo Aragonés.

A 1400 metros alcanzamos los llanos de Fenes?? que recorremos tranquilamente para reponer fuerzas mientras nos aproximamos al gran peñasco calizo que forma la Peña Gratal, que surge súbitamente entre los llanos por los que caminamos. Tan solo restan ciento cincuenta metros de penosa subida entre vegetación para alcanzar la cumbre. Tras casi tres horas, paradas incluidas, los cinco miembros alcanzan su primer objetivo del día, con 13 grados de temperatura en la cumbre, viento en calma, cielos muy nublados y escasa visibilidad; tras las fotos de rigor y firma en el libro de visitas, dimos cuenta de bocadillos acompañados por vino, café, torta, queso, croquetas, longaniza, etc.

Tras el descenso del resalte rocoso retrocedemos parte del camino para coger un sendero que en poco más de media hora nos lleva al vértice Geodésico del Pico del Gratal a 1542 metros de altitud. Continuamos nuestro camino hacia el collado del Pico La Calma. El camino, sin perder altura, comienza a perderse y en poco tiempo nos vemos envueltos en un tupido bosque de pinos, erizones y boj. El avance resulta muy lento y penoso, demostrando todos los miembros del grupo su habilidad, experiencia y templanza para avanzar en este tipo de terreno. Algo arañados por la vegetación alcanzamos el collado. Tras consultar planos, GPS, horas de luz, situación atmosférica, se decide, primando el principio de prudencia, dejar el Pico de la Calma para otra ocasión.

Mapa en mano buscamos un sendero de vuelta que pierde altura y nos dirija nuevamente hacia el embalse de Arguís. El comienzo no es fácil; la senda está totalmente cubierta de placas de hielo que son salvadas, no sin problemas, por los experimentados excursionistas. El sendero desciende junto al barranco de El Bayón que vuelve a mostrarnos un nuevo pequeño bosque de hayas salpicado de tejos. El empinado sendero no deposita de nuevo en el amplio camino del valle que nos lleva de vuelta a la presa en poco más de media hora. Durante todo el día los miembros del equipo charlan sobre nuevas excursiones, organización de eventos deportivos (fútbol), cenas, así como formas de comunicación del grupo (e-mail, blogs, facebook,…), sin olvidar chistes, chismes, etc que por falta de espacio no podemos reproducir.

Tras 17.7 km y cinco horas y media de marcha los cinco miembros están de regreso en el coche. Para celebrarlo solo faltaba las cervezas y refrescos en el bar de Arguís.

Ya de vuelta los medios de comunicación dieron cuenta de la excursión. Al ir a repostar gasolina en la entrada de Huesca un equipo de Antena Aragón interrogo a nuestro chofer, Chema, sobre incidencias en el puerto de Monrepos, resolviendo la comunicación del tráfico de manera eficiente.

Un curiosa forma de acabar el día.

Hasta la próxima


Texto redactado íntegramente por Pablo F.


lunes, 15 de marzo de 2010

CONGOSTO DE MONT-REBEI (Sierra del Montsec)



Después de estar un tiempo abandonado por las musas, me decido a publicar mi última excursión, lo cual no quiere decir que me haya quedado todo este tiempo en el sillón (no en el de María). He seguido saliendo al monte, pero no publicaba mis experiencias, ya por falta de tiempo, ya por falta de inspiración.
Esta vez nos hemos ido a la frontera entre Aragón y Cataluña, entre Huesca y Lérida, siguiendo durante buen rato el curso del río Noguera Ribargozana, que hace las veces de frontera natural. Se trata de un desfiladero con pareces de hasta 500 m de caida vertical. En la pared catalana hay excavado un camino de herradura sobre la piedra, a un lado la roca con una sirga a modo de barandilla, al otro lado el vacío sobre el río, con tramos de camino de 1 o 2 m de anchura. No hace falta que diga que gente con problemas de vértigo, puede que lo pasen mal, lo cual no impide reconocer la abrumadora belleza de este congosto y su interés de primera magnitud desde los puntos de vista geológico y espeleológico.
Dicho camino forma parte del GR-1, y el esfuerzo necesario para hacerlo no es excesivo, de hecho fue el bautismo de fuego para varios integrantes de la expedición.
Me reitero, espectaculares paisajes, que me recordaron por un momento a un pasaje de El Señor de Los Anillos, cuando por un camino de montaña sufren avalanchas de nieve que les impiden el paso, lo que les obliga a tomar el camino de... las Minas de Moria, pero eso... es otra historia.