viernes, 18 de enero de 2013

DE VILLALANGUA A AGÜERO POR LA FOZ DE SALINAS - HOYA DE HUESCA - 13-1-13



Antes de empezar la ruta, y debido "a que enciendo muy temprano los motores" (parafraseado a Extremoduro) y al cansancio "acumulado" tras hora y media de bus, paramos en Murillo de Gállego a desayunar. Un cortado y una magdalena de calidad fueron suficiente para remontar el paso de la Osqueta.
De nuevo al bus hasta el cruce con la carretera que sube a Villalangua, donde nos bajamos, nos pertrechamos (bragas, guantes, y demás material imprescindible para no pasar frío en la umbría del bosque) e iniciamos la caminata cuya duración estimada era de unas 6 horas, incluyendo paradas.
El primer tramo de 1km es por carretera hasta Villalangua, lugar de inicio de nuestra ruta, donde desde un bonito mirador nuestro amigo y organizador de esta salida, Chema, nos indicó el punto al que llegaríamos más adelante, un portillón en forma de W en medio de un gran Picachu o peñasco para los amigos. La verdad yo desde abajo, pensé: “jolín, anda que no está alto”, pero bueno el andar es como el comer, no hay sino que empezar, y dicho y hecho comenzamos nuestro camino.

China chano, fuimos avanzando por un bonito sendero que atravesaba un estrecho corredor de altas paredes que nos condujo a un puente, en cuyo lateral izquierdo una cascada saltarina, salpicaba el camino y dejaba boquiabiertos a los paseantes, momento inexcusable del consabido "Oh qué bonito" y miles de fotos inmortalizando el paraje. Tras este fotográfico momento, seguimos ascendiendo por el serpenteante sendero hasta llegar al pueblo de Salinas Viejo, del que queda en pie restos de su iglesia, desde allí y durante toda la ascensión las vistas son magníficas.



Al entrar en el bosque encantado por el senderillo, y conforme ganamos altura paulatinamente, un manto blanco cubría no sólo el camino, sino todo lo que le rodeaba. No podéis imaginar lo agradable que fue pasear pisando nieve virgen durante este tramo del  recorrido, tan sólo hollado por las pisadas de 50 caminantes. El crujir de la nieve al romperse bajo nuestras suelas era muy agradable y el entramado de ramas de boj y arbustos cubiertos de nieve convirtió en mágico este paseo. Una vez salimos del abrigo del bosque llegamos al paso de la Osqueta con su forma de W, cerro que era el punto más alto de nuestra caminata. No podéis imaginar que bris soplaba allá arriba, así que nuevamente todos a abrigarse, y a bajar a una cota más baja para resguardarnos, lo cual fue una lástima, por que las vistas desde allí son espectaculares.


Descendimos hasta los corrales de la Rabosera, donde se halla una caseta de cazadores con capacidad para unas 15-20 personas, pero que la llenamos con unas 40. Este episodio me recordó cuando en el programa de la tele llamado "Qué apostamos", se metía en un 600 la banda de música de un pueblo y una vez dentro tocaban un pasodoble. Nosotros en vez de tocar una pieza sacamos algo de comer y de beber, y seguidamente proseguimos hasta el corral de Blasico, donde fue la comida fuerte del día, y ya con las vistas de nuestro destino: los mallos de Agüero. 


Previamente a la comida se produjo el incidente del día, cuando en un desvío no muy claro, unos 20 componentes de la expedición casi se nos van por otro camino. Lo cual nos llevo a la charla/bronca/reprimenda de después de la comida, en la cual Luis no informó de la importancia de mantener el contacto visual con el senderista que nos precede.
Proseguimos todos juntos pasando por la foz de Pituelo y la cueva de Al Foraz, hasta llegar a los impresionantes farallones de los Mallos de Agüero, donde los buitres nos miraban como si fuésemos un buen botín gastronómico para su merienda (dicho sea de paso, desconozco el horario de comidas de los buitres y demás carroñeras, la ornitología no es mi fuerte).
En resumen, una grata jornada dominguera de caminata, risas y charlas entre amigos y buena compañía.


Hasta pronto, amigos del Cau y simpatizantes.

Inma "Camerún"

lunes, 7 de enero de 2013

LOS ESTRECHOS DEL MARTÍN - COMARCA DEL BAJO MARTÍN - 3-1-13

¿3 de enero? ¿Provincia de Teruel? ¿Cómo es posible que estemos en  manga corta? Va a ser verdad eso del cambio climático... A un tiro de piedra de Albalate del Arzobispo, el río Martín horadó un coqueto cañón plagado de abrigos alicatados hasta el techo y con  orientación sur, para entrar a vivir si eres un troglodita hecho y  derecho. Sus habitantes dejaron los graffitti de la época en las  paredes de los abrigos. Hoy se han decidido a conocer este maravilloso  paraje tres trogloditas del siglo XXI: el Chema, cerebro gris de este blog e incansable maquinador de salidas a montes, cerros, colinas o  riscos; el Héctor, ciclista urbano hoy convertido en andarín  campestre; y el Juan Carlos, conocido como “Sebastián” entre otros  sobrenombres por hacer de conductor del grupo y levantar acta de todo lo sucedido.

Empezamos el recorrido río arriba por su margen derecha. Pronto nos 
encontramos con una central eléctrica alimentada por un canal derivado 
del río muchos kilómetros más arriba. Al ir andando, el canal juega 
con nosotros al escondite. Ahora lo tenemos a la derecha, luego a la 
izquierda… Y no somos conscientes de cruzarlo, hasta que descubrimos 
que a ratos va bajo tierra. El canal es ingenioso y elegante, a juego
con el rincón natural en que se halla, y decir eso de una obra civil 
es mucho.
No lo parece pero la senda va por esa pared
Llegados al puente del Batán, punto de retorno hacia el inicio de la 
excursión, nos encontramos con uno de los pocos humanos que 
encontramos por el camino: un agüelo que habitaba en una de las casas
aisladas de al lado del puente, que nos cuenta que ya no hay ni peces
ni pajaros (con acento en la ja), signos ambos de que el fin del mundo 
se aproxima. Por si acaso el buen hombre tiene razón, decidimos parar
y darle un tiento al jamón y al queso. El Chema ofrece una bota de 
Ribera del Duero, recibido con escepticismo por Héctor, defensor de 
los productos de Oregón… pero recibido, al fin y al cabo.
El grupo, y al fondo la zona de Los Chaparros

Continuamos la excursión río abajo por la margen izquierda, de abrigo en abrigo. Todos ellos están vallados y con un panel esquemático de las figuras que puedes observar…o imaginar. O casi todas las figuras han desaparecido, o los tres trogloditas del XXI necesitamos una visita a la óptica. Pero precisamente porque la mayoría de los restos se nos escapan, los pocos que descubrimos nos llenan de emoción. Algunas son simples rayas, restos de pigmento, o trazos en zigzag, antecesores de nuestros ejercicios de caligrafía de los inolvidables cuadernos Rubio. En otros sí se aprecia la mano de un artista: una cabeza de caballo, algún arquero, un bóvido atravesado por unas flechas… siluetas sencillas pero muy expresivas. El autor sería troglodita pero no un esgarramantas pintamonas sino un señor pintor.

Pero vale ya de abrigos y abrigas…hay que llenar las barrigas. Los 
vegetarianos, arroz. Los carnívoros, embutidos. Todos, queso y 
galleticas de chocolate. Y Ribera del Duero, vinarra sobre el que 
solamente se hacían objeciones por su origen. De su sabor, nadie se 
quejaba.

La excursión termina tras unos cuantos subeybajas que nos llevan del 
río al abrigo, otra vez al río, a un mirador, al río, a otro abrigo en 
el que no se ve nada… Llegamos al coche y lo celebramos matando el 
Ribera del Duero, que recibe el título de hijo predilecto de Oregón.
La salida culmina con una parada en Albalate del Arzobispo. Panadería
a la vista. ¿Qué es esto del escaparate? Una harinosa. ¿Veíais al 
monstruo de las galletas en acción? Un aprendiz al lado del Chema 
engullendo harinosas. Dulce fin de un paseo por un rinconcico poco 
conocido pero espectacular: paisaje, historia, ingeniería ingeniosa y
respetuosa… y a tiro de piedra de nuestra Zaragoza.

Nota: Esta redacción considera que no había mejor persona para hacer esta crónica sobre los estrechos del Martín, que Juan Carlos Martín, puede que pariente lejano de esos que pintaron por aquellas paredes. Gracias amigo.

viernes, 4 de enero de 2013

PRESA DE ARGUIS - MONTE PEIRÓ (1579 M) - ARGUIS PUEBLO - 30-12-12

Monte Peiró al fondo desde el pantano de Arguis

Monte Peiró desde la pista entre bosques

Rosabel, Toñi, Chema, Teresa y Javi, en el hayedo

Valle del Rasal, desde cima del Peiró

A escasas horas del fin del año 2012 de la era pacharana, la corresponsalía de la BP en Huesca informa de la última actividad realizada por algunos de sus componentes. Las declaraciones realizadas en los medios pacharanos por algunos de los asistentes a la ascensión al Peiró coincidieron en señalar el buen día del que se disfruto. Además de una ruta muy agradable, con impresionantes vistas desde cima, los miembros de la expedición tuvieron la ocasión de degustar el licor que les da nombre y forma parte de su ser pacharano. Con brindis incluido! El mejor broche final para la última actividad de la BP en este año. A ver si el 2013 viene cargado de buenas endrinas. Feliz nuevo año pacharano!

Teresa, "miembra" de la Brigada Pacharana

lunes, 31 de diciembre de 2012

SAN CRISTÓBAL 734 M. - ALPARTIR - 29-12-12

Ermita de San Cristóbal en ruinas

La Almunia de Doña Godina al fondo

Chema, Conchi, Miguel y Goyo (el civil)

Última salida de año 2012 para 4 componentes de la Peña Gastronómica El Peregrino, corta y cercana (9 km, 3 horas), debido a compromisos familiares del que va de civil en la foto. Así que a buscar una ruta que cumpliera esos requisitos, y a encontrarla en el blog de los amigos "gasolinos", aunque luego la retoqué para hacerla un poquillo más larga hasta el vértice geodésico de San Cristóbal, que pertenece a Alpartir, aunque accedieramos a él desde la Almunia, capital de la comarca de Valdejalón o Jalón Medio.
Así que salimos de Zaragoza con mucha niebla, que nos abandona en cuanto nos acercamos al alto de la Muela. El resto del día muy bueno, soleado y sin viento. Una vez en La Almunia buscamos un bar para echar un café y algo sólido para empapar, no solo los cafés, sino ese vino en bota que teníamos preparado para almorzar.
Seguidamente, y todavía en coche, cogemos el camino asfaltado de Fontellas hasta un poco más allá de donde acaba el asfalto, en un cruce. Remontamos el barranco del mismo nombre por una senda adyacente donde somos informados mediante un panel de la mala leche que tiene este barranco cuando le da por llover por esa zona, y al rato nos desviamos a la izquierda hacia el barranco de "no recuerdo el nombre". Salimos a una pista por la que andamos unos 200m. hasta un desvío a la izquierda por senda a través de un pinar, que nos lleva a la divisoria entre los términos de La Almunia y Alpartir, a unos 520m de altitud.
Desde aquí vemos ya el convento de San Cristóbal, y un poco más arriba el vértice, lugar más alto de la ruta sabatina, así como buenas panorámicas de la Sierra de Algairén y el extenso y rico valle entre La Almunia y Cariñena.
A partir de aquí empieza una fuerte subida, de las que hay que tomarse con calma, pero sin pausa, con la mente puesta en ese almuerzo que nos espera en lo alto. Allá arriba se repitió varias veces la misma pregunta: "¿Eso es La Almunia?". El cachondeo imperante no pudo ocultar el regusto de la peor tortilla de patata del mundo, que trajo Miguel, apenas sin sal.
De vuelta ya, nos metimos un poco campo a través, caminos, pistas, alcorces, hasta la fuente de Fontellas, sin agua, pero con una exposición de belenes enorme. Cualquiera diría que en vez de setas por esos parajes salen belenes. Desde allí, camino de Fontellas hacia el coche, y comida en Los Fogones, dónde antes del menú de rigor, una pedazo de oreja rebozada a la plancha causo una grata sensación en casi todos los asistentes. Un escándalo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

TORROLLONES DE LA GABARDA - MONEGROS - 23-12-12




Un día después del Sorteo de Loterías de Navidad 2012.
20 meses después desde mi última entrada en este blog.
Hoy toca pues. Y ya que el sorteo no nos ha sido benévolo en cuestión monetaria, si que lo ha sido el día de hoy, y es que he encontrado varios tesoros, de los que disfrutas aunque no los tengan en tus bolsillos, de los que puede disfrutar todo el mundo con unas pocas ganas de salir al monte, y de los que puedes compartir, recomendar, y llevártelos a casa solo en formato foto, video o impreso en alguna neurona de tu cerebro.
Había estado en esta zona en más de una ocasión pero siempre por motivos culinarios, apreciando buenos manjares en la caseta de cazadores al lado del embalse del Torrollón, la caseta de Joaquín, y contemplando a lo lejos esas formaciones geológicas de pelicula del Oeste, pero que usaron muchos antes esas gentes que vinieron de Africa allá por el siglo VIII, creo que eran los musulmanes.
Siempre me decía a mi mismo: "A ver cuando me acerco por esos cerros". Así años y años. Mientras tanto grupos de pop venían por estos parajes a grabar sus videoclips y poner posturitas estilo "Avalanchaaaaa". 
Fuere como fuere, el caso es que hoy, los Sres. Castillo se han decidido a cumplir la promesa hecha, y disfrutando de un gran día de calor, en manga corta para ser Diciembre, han recorrido estos parajes hasta el Centro de Aventura Gabarda, lugar para hacer tirolinas y otras cosas colgados como un chorizo. Primero por debajo de los torrollones y luego por arriba, visitando miradores excepcionales, olivares centenarios, castillo árabes, campos de cereal que ya verdeaban hasta el horizonte, pueblos de colonización, canales de riego más secos que la mojama, pantano semi-seco como algún cava aderezado con un par de garzas, y la banda sonora de los disparos de los cazadores acosando por aquí una perdiz y por allá una liebre.
Gran día que no podía acabar sin la visita en Poleñino a la casa de Joaquín, padre de Teresa, dónde unas frutas deAragón, dos trozos de empanadico y algo de beber han puesto la guinda a esta jornada senderista.

domingo, 24 de abril de 2011

CABEZO DE LOS AGUJEROS (PUEBLA DE ALBORTÓN) 23-4-11

"Corto paseo circular que nos descubre una espectacular panorámica de toda la comarca. Una vez arriba del Cabezo, encontramos un panel informativo." De esta manera tan escueta definen esta excursión en Senderos de Aragón".

Yo añadiré que fue un curativo muy potente para paliar el sopor de esta Semana Santa en Zaragoza. Así que pertrechados para tan tremenda ruta (no llego a 5 km), subimos al cabezo que se ve en la foto de abajo, y aprovechamos el panel informativo como mesa para degustar las viandas que "Catering Conchi" había dispuesto. En la foto de abajo se aprecia el cabezo desde la Balsa Honda.

Desde el collado pudimos apreciar el barranco de abajo, con el Cerro Castellar a la derecha, y seguidamente, vuelta por una cresta señalizada como PR.

La foto curiosa del día es un campo de futbol abandonado, cubierto por vegetación. Los niños de la Puebla de Albortón ya no juegan en la estepa.


viernes, 22 de abril de 2011

BARRANCO DE VALHONDO (ALADRÉN) 21-4-11

Ya que mis vacaciones de Semana Santa han sido frustradas por falta de plazas hoteleras en la zona donde pensaba pasarlas, hago una llamada y recluto a Fermín (nombre en clave) para una aventura mañanera por la zona de Cariñena.
Jueves Santo, 21 de abril de 2011, nos vamos a Aladrén para intentar bajar el barranco de Valhondo. Lo primero nos acercamos a la ermita de la Virgen de las Nieves y poder contemplar una vista panorámica de Aladrén y alrededores, para seguidamente empezar propiamente la ruta, corta y sencilla, de unos 10 km.

Se trata de un barranco lateral del río Huerva, que conforme va llegando al río se convierte en una sorprendente garganta de elevadas pareces verticales, saltos de agua y pozas. Poza como la de la imagen de abajo y que nos impidió el paso hasta el final.

Así que volvimos por el mismo camino de vuelta, haciendo un desvio a la ermita de San Clemente en un altozano desde el que se divisa Aladrén y la ermita de la Virgen de las Nieves, la que visitamos antes.

A la vuelta a Zaragoza, paramos a comer en Paniza, en el restaurante el Paradero, donde un entrecot con ínfulas de chuletón, hizo nuestras delicias, acompañado de un vino D.O. Cariñena de nombre Jabalí, que nos provocó alucinaciones, como la de ver la Z40 entre viñedos.

En resumidas cuentas, el prototipo de excursión de esta peña, aire libre y gastronomía, hacer hueco para luego llenarlo.

lunes, 7 de febrero de 2011

DE FRANCIA AL IBÓN DE ESTANÉS (5-2-11)

Pico Acué, abajo izda. el ibón de Estanés helado

Abajo a la dcha, la otra parte del ibón de Estanés

Todos los años el Cau organiza un fin de semana dedicado a hacer raquetas y esquí de fondo. La salida nocturna por Jaca ya no entra dentro de las competencias del Cau, pero tiene más peligro que las actividades deportivas propuestas. Como yo no hice esquí de fondo, ya que no me hace mucha gracia (quizá me ha pillado mayor), me centraré en la excursión con raquetas al ibón de Estanés.
La propuesta era pasar el Somport hasta el aparcamiento de Sansanet, que desde la antigua frontera son unos 10 minutos. Como el parking estaba lleno no pudimos parar, así que bajamos hasta la boca del túnel de Somport por su cara francesa donde paramos donde pudimos y nos acicalamos ya con todo, botas, mochilas, raquetas, etc, para seguidamente subir hasta Sansanet y bajar del bus casi al estilo paracaidista.
Una vez en el suelo, a ponerse las raquetas y empezar a caminar, o raquetear, hacia arriba, hacia el ibón. Comenzamos en suelo francés, pasamos la frontera invisible a España, ya que dicho ibón esta a este lado de los Pirineos. La parte final coincide con el GR11, desconocido así con nieve, ya que cuando lo pasé esta primavera estaba todo verde. Como cambian los paisajes cuando cae la nieve. En total hicimos algo menos de 10 km, pero acabamos cansados, no es lo mismo que el senderismo.
El día fue inmejorable, sol a tope, nada de aire, a ratos subimos en manga corta. El agua liquida del ibón no llegamos a verla, suponemos que estaría debajo del hielo y la nieve que lo cubría. Desde un altozano junto al ibón comimos disfrutando de unas vistas inmejorables, para después volver por el mismo camino de subida, coger el bus y a Jaca, a la residencia de la Universidad de Zaragoza, donde una vez duchados y cenados, la noche jacetana nos esperaba.
Y hasta aquí puedo leer.

lunes, 10 de enero de 2011

ALADRÉN - EL SANTO (8-1-11)

En esta ocasión la zona elegida es por la comarca de Campo de Cariñena, para lo cual tomo la autovía mudéjar hacia Teruel y pasado Cariñena tomo el desvío a Paniza, y de allí hacia Aladrén, lugar de inicio de nuestra excursión. Es un pueblo muy pequeño, de unos 60 habitantes, pero tiene su encanto, rodeado de ermitas y pequeñas elevaciones. Una vez aparcado el coche, un lugareño me ofrece charla y me informa de la existencia de un bar en el pueblo, cosa que agradezco, pero declino la oferta, ya había tomado café. Hablando de la dirección que voy a tomar me informa de que existe una senda interesante hacia "el Santo", que no sé si será la que tomé, pero agradezco también esta ayuda.


En la misma carretera ya hay postes indicadores del PR-Z 141, camino que une Aladrén con Tosos y que coincide casi en su totalidad con el recorrido que tenía previsto. Me percato de la presencia de varios coches aparcados a pie de carretera, con remolques, y estos a su vez, llenos de perros. ¿Habrá batida también hoy? En ese momento, quizá debido a la presencia de esos siempre incómodos cazadores, mi cámara decide soltarse de mi mano, golpear el suelo y tomarse unas vacaciones hasta que no la lleve al servicio técnico. Así que a tirar de móvil.
Inicio el camino comentado, casi a la vez que toda la comitiva de cazadores, todos me saludan, todos nos miramos, nadie informa de nada, ni yo pregunto nada. Vuelvo la vista hacia el pueblo y puedo contemplar en lo alto la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, excepcional mirador de los campos de viñedos. Más adelante cruzo el río Aladrén, sin agua, y el barranco de Valhondo, también sin agua, y que me situa ya en termino de Tosos, contemplando a mi derecha la ermita de San Clemente.
Mis sospechas se confirman al rato cuando veo el cartel indicador de batida de caza mayor, y que a pesar de ello, no me impide continuar ya que de momento ni oigo perros ni disparos, pero un poco más adelante observo un cazador en su puesto, mirándome con cara de incredulidad y aconsejándome que pase rápido, que llega la "tormenta".
Poco antes he abandonado el PR y tomo una senda a media ladera y hacia abajo, y por la que a mi izquierda contemplo desde lo alto, más cazadores con sus chalecos reflectantes. Acelero el paso, salgo de la senda y vuelvo al PR, con otro cartel que avisa de la cacería por la parte de abajo.


Aquí ya puedo contemplar de lejos el monasterio cirteciense en ruinas del siglo XIII, primero de esta orden en Aragón, conquistado por Alfonso I el Batallador y por el que pasó El Cid Campeador. La loma dónde se apoya el monasterio es culminada por el castillo de Alcañicejo. Aquí se levantaba un poblado conocido como Alcañiz de la Huerva, deshabitado hace unos 500 años, y que aparece en el Cantar de Mio Cid, con escasa importacia como lugar, pero importante como cruce de caminos, por el que pasaban las tropas cordobesas cuando venían a sofocar rebeliones de la taifa de Zaragoza.

Visito lo que queda de monasterio, dónde la imaginación trabaja más que los sentidos, y me acerco a visitar el pantano de Las Torcas, que en su parte alta esta seco, exceptuando el Huerva que corretea por su lecho, lo mismo que en mi anterior visita al de Mezalocha, y que viene de unas hoces, objetivo de una próxima excursión. Remonto el Huerva hasta que me lo impide la vegetación, y me subo al castillo comentado, desde dónde observo buitres, garzas, pescadores,... y la batida de caza.



Así que saco mis anteojos y me dispongo a contemplar como se desarrola la batida, entre tiros, ladridos de los perros, gritos de los resacadores, etc, y alcanzo a ver a un jabalí que escapa por un sembrado casi andando, luego me enteré de que podría estar herido.
El camino de vuelta está siendo usado como campo de tiro, así que me acerco a una cabaña cercana de donde sale humo de una chimenea, a pedir información sobre caminos alternativos, ya que la cacería continua. Una vez en la puerta sale una señora mayor que muy cortésmente me informa de otro posible camino, y me comenta que ella también ha estado tirando, pero que se ha vuelto a preparar la comida a los cazadores. Se dirige a la cabaña para enseñarme su escopeta, al rato sale con un Winchester en la mano, me dice que es como el John Wayne, me deja cogerlo. ¿Campo de Cariñena o Texas? Empiezo a dudar. Me dice que llevan en la cabaña varios días y que a veces desde la misma puerta puede disparar a jabalíes y cabras montesas que pasan por los pinares que tiene delante.
Estoy a punto de irme a coger la ruta alternativa cuando aparece un cazador con lo que yo creo que es un morral grande, y que no es otra cosa que un corzo hembra que ha abatido, y que lo llevaba al hombro como bolso de Loewe. Lo tira al suelo como el que tira un saco y comenta que la batida ya ha acabado, así que puedo volver por el PR. Detrás del cazador los perricos, dando brincos, con la lengua fuera y muy cansados, la mañana ha sido dura para ellos.
De vuelta me voy cruzando con los coches que bajan a dar buena cuenta de la comida que les ha preparado al abuela de John Wayne. Todos se paran a comentarme que he elegido mal día para pasear por allí, pero bueno, he sobrevivido, no como esos dos jabalíes que llevan en la parte trasera de un 4x4, uno de ellos muy grande, de unos 100 kg.


Ya cerca de Aladrén, me doy cuenta que llevo unas cinco horas sin sentarme, así que en un banco doy cuenta de ese bocata de tortilla de patata que llevaba, y que si me descuido me lo llevo de nuevo a casa.
Regreso a Zaragoza, la aventura se ha alargado, cansado, me espera una siesta.

lunes, 27 de diciembre de 2010

PANTANO DE MEZALOCHA, MARGEN DERECHA (12-12-2010)

De nuevo volvemos al pantano de Mezalocha que tan buen sabor de boca me dejo en mi anterior visita hace una semana. Como antecedentes y para ponernos en situación diré que dicho embalse se encuentra sobre el cauce del río Huerva, configurado en una gran depresión rocosa aguas arriba del pueblo de Mezalocha, que se construyó en 1906 y es uno de los más antiguos de la provincia. Debido a su uso para riego, solo tiene agua en invierno y se suele vaciar en Julio y Agosto.
Para esta excursión no llegamos en coche hasta la presa, sino que lo dejamos al lado de las piscinas del pueblo, y siguiendo una corto camino asfaltado llegamos al pantano en 5 minutos, dónde cruzamos la presa para tomar la senda de la margen derecha PR-Z 45. Esta senda circula por la base de los acantilados y cortados que son conocidos por los aficionados al alpinismo, al ser aptos para el inicio a la escalada, especialmente la Peña del Moro. A sus pies una cruz de madera y una placa recuerdan a dos montañeros que fallecieron escalando en mayo del 64.


Cuando los paredones se acaban y salimos a una zona de monte bajo, levantamos la cabeza y a nuestra izquierda en un risco, no damos crédito a lo que vemos: 2 ejemplares imponentes de cabra montés macho, con unas cornamentas preciosas, nos observan, sin inmutarse. Una vez repuestos de la sorpresa, y entre que saco la cámara de fotos y los anteojos, las cabras se ocultan. Subo unos 30 metros para intentar verlas de nuevo, y una vez allí, descubro un rebaño de unos 20 ejemplares, que poco a poco huyen despacio, por un risco, en el que se recorta su imagen en el cielo. Vaya momentazo, ya solo por esto la excursión merecía la pena.



Momentos fugaces, cortos, pero de los que no se olvidan nunca. Seguimos senda y en un rato llegamos al mirador del Hocino con muy buenas vistas a todo el entorno, y que te impide seguir por la senda derecha del pantano. Así que improvisamos por una especie de vereda que baja al barrando del Hocino que remontamos hasta que salimos de el por la izquierda, monte a través, ya que si seguimos dicho barranco hasta su inicio nos alejaría mucho de la presa. Alcanzamos la parte alta de los acantilados y donde la visión del embalse casi a vista de pájaro merece la pena.



La vuelta la realizamos por encima de los paredones, que es como una meseta llena de matorral, sin caminos visibles, pero sin complicación. Desde aquí divisamos el pueblo de Mezalocha. El tramo de bajada al pantano es un poco más complicado, con piedra suelta, pero con cuidado lo solventamos sin problemas.



Una vez abajo, nos acercamos a "visitar" el agua mezalochana del embalse y a hacernos la foto de rigor (Inma, gracias por seguirme a esta aventura). Al ser este territorio comarca de Cariñena, alguno podría confundir dicha agua con ese vino de Cariñena, que nos ha hecho pasar tan buenos ratos.


Aún nos quedo tiempo para pasarnos al otro lado de la presa, a ver la balsa que se forma entre la casa del pantano, los acantilados y la propia presa. Lugar recóndito y apacible de visitar.


Al final concentramos en unos 6 km una enorme cantidad de naturaleza en estado puro, y aumentamos la lista de sitios en los que me gustaría perderme. Y ahora, un video de cabras, con poca calidad, pero como testimonios valdrá.