lunes, 7 de enero de 2013

LOS ESTRECHOS DEL MARTÍN - COMARCA DEL BAJO MARTÍN - 3-1-13

¿3 de enero? ¿Provincia de Teruel? ¿Cómo es posible que estemos en  manga corta? Va a ser verdad eso del cambio climático... A un tiro de piedra de Albalate del Arzobispo, el río Martín horadó un coqueto cañón plagado de abrigos alicatados hasta el techo y con  orientación sur, para entrar a vivir si eres un troglodita hecho y  derecho. Sus habitantes dejaron los graffitti de la época en las  paredes de los abrigos. Hoy se han decidido a conocer este maravilloso  paraje tres trogloditas del siglo XXI: el Chema, cerebro gris de este blog e incansable maquinador de salidas a montes, cerros, colinas o  riscos; el Héctor, ciclista urbano hoy convertido en andarín  campestre; y el Juan Carlos, conocido como “Sebastián” entre otros  sobrenombres por hacer de conductor del grupo y levantar acta de todo lo sucedido.

Empezamos el recorrido río arriba por su margen derecha. Pronto nos 
encontramos con una central eléctrica alimentada por un canal derivado 
del río muchos kilómetros más arriba. Al ir andando, el canal juega 
con nosotros al escondite. Ahora lo tenemos a la derecha, luego a la 
izquierda… Y no somos conscientes de cruzarlo, hasta que descubrimos 
que a ratos va bajo tierra. El canal es ingenioso y elegante, a juego
con el rincón natural en que se halla, y decir eso de una obra civil 
es mucho.
No lo parece pero la senda va por esa pared
Llegados al puente del Batán, punto de retorno hacia el inicio de la 
excursión, nos encontramos con uno de los pocos humanos que 
encontramos por el camino: un agüelo que habitaba en una de las casas
aisladas de al lado del puente, que nos cuenta que ya no hay ni peces
ni pajaros (con acento en la ja), signos ambos de que el fin del mundo 
se aproxima. Por si acaso el buen hombre tiene razón, decidimos parar
y darle un tiento al jamón y al queso. El Chema ofrece una bota de 
Ribera del Duero, recibido con escepticismo por Héctor, defensor de 
los productos de Oregón… pero recibido, al fin y al cabo.
El grupo, y al fondo la zona de Los Chaparros

Continuamos la excursión río abajo por la margen izquierda, de abrigo en abrigo. Todos ellos están vallados y con un panel esquemático de las figuras que puedes observar…o imaginar. O casi todas las figuras han desaparecido, o los tres trogloditas del XXI necesitamos una visita a la óptica. Pero precisamente porque la mayoría de los restos se nos escapan, los pocos que descubrimos nos llenan de emoción. Algunas son simples rayas, restos de pigmento, o trazos en zigzag, antecesores de nuestros ejercicios de caligrafía de los inolvidables cuadernos Rubio. En otros sí se aprecia la mano de un artista: una cabeza de caballo, algún arquero, un bóvido atravesado por unas flechas… siluetas sencillas pero muy expresivas. El autor sería troglodita pero no un esgarramantas pintamonas sino un señor pintor.

Pero vale ya de abrigos y abrigas…hay que llenar las barrigas. Los 
vegetarianos, arroz. Los carnívoros, embutidos. Todos, queso y 
galleticas de chocolate. Y Ribera del Duero, vinarra sobre el que 
solamente se hacían objeciones por su origen. De su sabor, nadie se 
quejaba.

La excursión termina tras unos cuantos subeybajas que nos llevan del 
río al abrigo, otra vez al río, a un mirador, al río, a otro abrigo en 
el que no se ve nada… Llegamos al coche y lo celebramos matando el 
Ribera del Duero, que recibe el título de hijo predilecto de Oregón.
La salida culmina con una parada en Albalate del Arzobispo. Panadería
a la vista. ¿Qué es esto del escaparate? Una harinosa. ¿Veíais al 
monstruo de las galletas en acción? Un aprendiz al lado del Chema 
engullendo harinosas. Dulce fin de un paseo por un rinconcico poco 
conocido pero espectacular: paisaje, historia, ingeniería ingeniosa y
respetuosa… y a tiro de piedra de nuestra Zaragoza.

Nota: Esta redacción considera que no había mejor persona para hacer esta crónica sobre los estrechos del Martín, que Juan Carlos Martín, puede que pariente lejano de esos que pintaron por aquellas paredes. Gracias amigo.

1 comentario:

Eduardo dijo...

Una zona poco conocida, pero con rutas muy chulas, como esta de los estrechos o la del barranco de Valdoria, saludos