lunes, 20 de septiembre de 2010

RUTA POR LA VAL DE LUESIA (12-9-10)



Puy Moné



Bar de Luesia

En este grupo de caminantes del que intento formar parte, se anda, creemos, todos juntos, una vez al año…una debió de ser hace tiempo y otra será igual el año que viene, por que hoy sólo dos aventureros nos hemos animado, eso si, con la ausencia justificada de Conchi, “la empresaria de la naturaleza”, que habría disfrutado de lo lindo en un lugar así, pero su trabajo se lo ha impedido.

Ha sido un día espectacular por muchas cosas… Siempre que un jefe de andadas te dice una ruta, hay que poner fe ciega en él y seguirle y en este caso, y ya que encima es santo, “San Chema del Castellar”, pues sin más que hablar no podía decir que no y como premio a mi fe, hoy ha conseguido que descubra uno de esos sitios a los que no te importaría volver y en los que no te importaría perderte.

Hemos madrugado, pero entre el camino hacía Luesia que no es muy corto y que siempre te vas parando para descubrir y recordar cosas (como la ermita del Castellar que ha vuelto a ser una compañera en parte del camino), pues nuestro primer contacto con la zona a descubrir ha sido gastronómico, ya que en un bar de Luesia, en el que te invitan una vez al mes, una fue ayer y la otra será mañana… (mala suerte hemos tenido para esto), nos hemos zampado una tortilla de tres huevos recomendada por el dueño de manera casi secreta, que ha hecho que todo fuera más fácil y que descubriéramos más tarde que los de Luesia a veces tienen exactamente tres huevos… pero esa es otra historia!

Comenzamos a andar sobre las 12 del mediodía, vamos a decir, pero el día acompañaba por el fresquito y los parajes de bosques tan frondosos, que ya camino desde el refugio de L`Artica hemos salido hacia la primera fuente del día, eso si, ya teniendo el primer encontronazo con la naturaleza y no muy bueno, ya que no encontrábamos la senda, estaba todo lleno de zarzas, algo que nos hacía pensar, que iba a ser un día difícil, pero todo lo que cuesta siempre es lo mejor, y de manera rápida y con ayuda de ese gran compañero GPS encontramos otra senda y ya todo ha sido caminar y disfrutar.

Todo el camino estaba lleno de carteles de rutas botánicas, que te iban enseñando los nombres de todos los árboles del lugar y ha sido entretenido ir aprendiéndolos e incluso adivinándolos.

La segunda fuente encontrada, la del Pueyo, es un lugar donde había algún visitante (los únicos seres vivos vistos en toda la andada) y un tejo pequeño, compañero al lado de una placa que rezaba algo sobre que alguien había elegido ese sitio para descansar, para siempre creemos.

Ya nos encaminados al mirador del Pui Fonguera, no antes sin ver el tejo centenario, catalogado como árbol monumental, en una senda con tilos, arces, hayas y demás plantas como “ajos de oso”…que no sabemos que son.

Sin buscarlo en el ascenso nos encontramos una arañonera, cado de endrinas que no desvelaremos, solo bajo tortura o chantaje de tortilla de al memos 5 o 6 huevos, ya que va ser de donde produzcamos el pacharán para este invierno.

Luego tomamos dirección hacia el mirador situado en el Puy Fonguera, pico vecino del Puy Moné. Este mirador se merece una mención especial, allí se encuentra el antiguo GR1 y es un sitio impresionante desde el que se ve la sierra de Santo Domingo y casi todos los picos pirenaicos al fondo, un sitio, tranquilo, agradable, donde se respira y huele a naturaleza que da gusto.

Un lugar despoblado de todo ser vivo que no fuéramos nosotros, si acaso una vaca que escuchamos y nunca vimos…es que son listas las condenadas por la zona, si vierais como abren las puertas y salen de los cercados alucinaríais.

Es un sitio para sentarse, respirar hondo y darse cuenta de que bonita puede ser la naturaleza vista desde arriba, un balcón de montes y de bosques impresionante.

Después de disfrutarlo muy agradablemente comenzamos la bajada buscando la Senda del Correo, que también se pone difícil de encontrar en una maraña de letreros, pero una vez encontrada la disfrutamos y ya nos acompaña hasta nuestro destino final que es el coche. Una vez allí, todavía tuvimos tiempo de disfrutar de un banco con mesa a la sombra, por que casi daba pena irse del lugar.

Terminamos la jornada viendo el pozo Pigalo de difícil acceso por una carretera tan mala y que te hace ir más lento que el caballo del malo en las pelis del Oeste.
Nos zampamos un piscolabis y el sitio también está bien, pero ya con demasiada gente y más desechos humanos de los deseados, viniendo de semejante remanso de soledad.

En definitiva, yo volveré a este sitio, ya que hacía mucho que no estaba en un lugar tan tranquilo, que se respirara tanta paz y tan bonito y al que no cuesta llegar, ya que en total serán unos 9 km de sendas sin mucho desnivel y muy agradables.

Aquí adjunto datos técnicos de la ruta:
Ruta obtenida en http://senderos.turismodearagon.com/ruta.php?id_ruta=650
Aventureros: San Chema del Castellar e Isabel “La niña de la sirga”
Tiempo: soleado, unos 25 grados de máxima
km 9,91 tiempo mov 2:43 media en mov 3,6 detenido 1:46 media total 2,2
ascenso total 377m descenso total 361m

Solo os digo compañeros aventureros que mantengáis la fe y que sigáis siempre a quién disfrute de la montaña y la naturaleza, que siempre os enseñara buenas cosas y lugares impresionantes y lo mejor de todo, es que lo haces en buena compañía.

Gracias Chema, por enseñarme este lugar, que yo sola no habría conocido.

Y por no atropellar ese lindo erizo de la carretera….

Isabel “La niña de la Sirga, del Galacho y del Pui Moné) ya me pongo yo solita los títulos que para eso voy.
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martes, 14 de septiembre de 2010

DE LA CODERA EN ALAGÓN HASTA EL EMBARCADERO DE TORRES DE BERRELLÉN ... EN PIRAGUA (5-9-10)






Después de recorrer la zona del título de esta entrada por ambas márgenes del Ebro, ya solo nos quedaba recorrerlo desde dentro del mismo río, y ya que no se me concedió al nacer el don de caminar por las aguas, tuve que contratar los servicios de Ebronautas para realizar el "milagro" con la ayuda de una piragua de las que llaman insumergibles. Lo de hacerlo volando y buceando, quizá en otra ocasión.

Conocía la margen derecha cuando iba de peregrino por el Camino de Santiago del Ebro, y la izquierda, conocida como el Castellar, recientemente, el día más caluroso del año, con las penurias que ya comentamos.

Así que no encaminamos al polígono La Ciruela en Alagón donde nos esperaban los que andan sobre las aguas para realizar la transacción económica que nos daba derecho a ser usuarios de una piragua. Seguidamente nos guiaron a la Codera, lugar en el que una vez enfundados con un chaleco salvavidas, recibimos un mini-curso sobre el manejo de las palas y... patos al agua. Los primeros temores se disipan en un minuto cuando ante ti se abre una perspectiva totalmente diferente a lo que se puede ver desde las orillas. A todo eso contribuía la facilidad de manejo de la nave, la simpatía de los Ebronautas, y como he dicho, la visión de la faceta más recóndita del río. Nos esperaban unas 4 horas de aventura sobre ese gran desconocido que es el Ebro y que cambiaron para siempre la percepción que teníamos de el.

Frondosos sotos, fuentes de agua dulce que dejan sus aguas en el Ebro, imponentes escarpes de yeso sobre los que se asienta el castillo de el Castellar, observación de garzas, milanos y otras aves, y a mitad de camino, parada y fonda en el Barranco Salado dónde nos obsequiaron con una cerveza y patatas fritas. Para hacer la digestión remontamos dicho barranco ya a pie, por el que baja auténtica agua salada y recibimos una clase de geología de la zona, con foto curiosa incluida de unas 40 personas en medio de un secarral con chalecos salvavidas al estilo vigilantes de la playa. Luego un baño en el río, quién me lo iba a decir.

De nuevo en el río con nuestra piraguas llegamos al embarcadero de Torres de Berrellén en el lado del Castellar, donde estaba la barcaza, que una vea cargada con piraguas y piraguistas, fue conducida a la otra orilla, dónde finalizó esta excursión, que no dejaré de recomendar a todo aquel que me pregunte.
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sábado, 4 de septiembre de 2010

LA ALFRANCA - SOTO DEL RINCÓN FALSO (4-9-10)




Después de la dureza de nuestra última excursión, nos decantamos esta vez, a petición del núcleo duro de este grupo, la sección femenina, por algo que no tuviera ninguna exigencia física. Para esta ocasión los especialistas elegidos fueron Isabel, Joaquín y Ana Cris como estrella invitada, acompañados como casi siempre por Conchi y Chema. Estos fueron los diferentes puntos de vista de la jornada:

EL NATURALISTA
En La Alfranca hicimos una visita guiada a su galacho, donde pudimos aprender sobre muchos de los arboles que pueblan estos terrenos, de lombrices que se enroscan y sueltan sustancias químicas malolientes para espantar a todo el que ose tocarlos, del canto de las aves que se escuchan pero que no se ven. Soto, mota, madre, carrizal, mejana, palabras que además de escucharlas, en este caso sí que se ven. Hasta descubrimos el negocio de estraperlo de regaliz de palo, hojas de morera y gusanos de seda que tenía Conchi de pequeña en el colegio. El misterio lo puso la plantación de tomates silvestres que dicen las malas lenguas que existe en una de las mejanas del río, y que no encontramos. Desde el observatorio solo vimos algunos patos, nos dijeron que en invierno es mejor época para avistar aves.

EL SENDERISTA
Desde la Alfranca nos dirigimos al Soto del Rincón Falso, aguas abajo del Ebro. Disfrutamos de una gran variedad de paisajes, desde campos de cultivo y pinares hasta sotos selváticos. Para salir de estas selvas se pasea por un corredor ecológico donde el sol no entra y se agradece. Para volver usamos caminos agrícolas más lejos del Ebro, que nos llevaron a unos majestuosos pinares adornados con mesas y sillas de madera para el descanso del caminante. Lo dicho, paseo suave, sin desnivel, unos 7 km.

EL LÚDICO
Durante el camino anterior nos dedicamos a la práctica del geocaching, un juego a nivel mundial que consiste en encontrar "tesoros" escondidos con la ayuda de un gps y las coordenadas publicadas en internet. Localizamos dos, uno en unos pinares y otro en las cercanías del jardín de rocas, ya en La Alfranca. Chicos, directos a la multi-aventura.

EL GASTRONÓMICO
El guía del galacho nos hizo varias recomendaciones al respecto, que una vez trasladadas al oráculo, sirvieron para que nos diera su sabio dictamen: EL RESTAURANTE VICTOR DE MOVERA. Su sabiduría, unida a la presencia como cocinero en dicho restaurante de uno de mi pueblo, nos condenó inexorablemente a cometer el pecado capital de la gula, que no el del despilfarro, al ascender la cuenta a 20€ por persona. Luego, pacharán en terraza en la plaza de Movera con una visita inesperada, Ana, una de nuestras primeras colaboradoras y cofundadora de este grupo. Y si hubiéramos querido, y ya que eran fiestas en Movera, vaquillas con la presencia del toro Ratón. Acto que cambié por una siesta hasta las 9 de la noche. ¿Alguien da más?
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