viernes, 18 de enero de 2013

DE VILLALANGUA A AGÜERO POR LA FOZ DE SALINAS - HOYA DE HUESCA - 13-1-13



Antes de empezar la ruta, y debido "a que enciendo muy temprano los motores" (parafraseado a Extremoduro) y al cansancio "acumulado" tras hora y media de bus, paramos en Murillo de Gállego a desayunar. Un cortado y una magdalena de calidad fueron suficiente para remontar el paso de la Osqueta.
De nuevo al bus hasta el cruce con la carretera que sube a Villalangua, donde nos bajamos, nos pertrechamos (bragas, guantes, y demás material imprescindible para no pasar frío en la umbría del bosque) e iniciamos la caminata cuya duración estimada era de unas 6 horas, incluyendo paradas.
El primer tramo de 1km es por carretera hasta Villalangua, lugar de inicio de nuestra ruta, donde desde un bonito mirador nuestro amigo y organizador de esta salida, Chema, nos indicó el punto al que llegaríamos más adelante, un portillón en forma de W en medio de un gran Picachu o peñasco para los amigos. La verdad yo desde abajo, pensé: “jolín, anda que no está alto”, pero bueno el andar es como el comer, no hay sino que empezar, y dicho y hecho comenzamos nuestro camino.

China chano, fuimos avanzando por un bonito sendero que atravesaba un estrecho corredor de altas paredes que nos condujo a un puente, en cuyo lateral izquierdo una cascada saltarina, salpicaba el camino y dejaba boquiabiertos a los paseantes, momento inexcusable del consabido "Oh qué bonito" y miles de fotos inmortalizando el paraje. Tras este fotográfico momento, seguimos ascendiendo por el serpenteante sendero hasta llegar al pueblo de Salinas Viejo, del que queda en pie restos de su iglesia, desde allí y durante toda la ascensión las vistas son magníficas.



Al entrar en el bosque encantado por el senderillo, y conforme ganamos altura paulatinamente, un manto blanco cubría no sólo el camino, sino todo lo que le rodeaba. No podéis imaginar lo agradable que fue pasear pisando nieve virgen durante este tramo del  recorrido, tan sólo hollado por las pisadas de 50 caminantes. El crujir de la nieve al romperse bajo nuestras suelas era muy agradable y el entramado de ramas de boj y arbustos cubiertos de nieve convirtió en mágico este paseo. Una vez salimos del abrigo del bosque llegamos al paso de la Osqueta con su forma de W, cerro que era el punto más alto de nuestra caminata. No podéis imaginar que bris soplaba allá arriba, así que nuevamente todos a abrigarse, y a bajar a una cota más baja para resguardarnos, lo cual fue una lástima, por que las vistas desde allí son espectaculares.


Descendimos hasta los corrales de la Rabosera, donde se halla una caseta de cazadores con capacidad para unas 15-20 personas, pero que la llenamos con unas 40. Este episodio me recordó cuando en el programa de la tele llamado "Qué apostamos", se metía en un 600 la banda de música de un pueblo y una vez dentro tocaban un pasodoble. Nosotros en vez de tocar una pieza sacamos algo de comer y de beber, y seguidamente proseguimos hasta el corral de Blasico, donde fue la comida fuerte del día, y ya con las vistas de nuestro destino: los mallos de Agüero. 


Previamente a la comida se produjo el incidente del día, cuando en un desvío no muy claro, unos 20 componentes de la expedición casi se nos van por otro camino. Lo cual nos llevo a la charla/bronca/reprimenda de después de la comida, en la cual Luis no informó de la importancia de mantener el contacto visual con el senderista que nos precede.
Proseguimos todos juntos pasando por la foz de Pituelo y la cueva de Al Foraz, hasta llegar a los impresionantes farallones de los Mallos de Agüero, donde los buitres nos miraban como si fuésemos un buen botín gastronómico para su merienda (dicho sea de paso, desconozco el horario de comidas de los buitres y demás carroñeras, la ornitología no es mi fuerte).
En resumen, una grata jornada dominguera de caminata, risas y charlas entre amigos y buena compañía.


Hasta pronto, amigos del Cau y simpatizantes.

Inma "Camerún"

lunes, 7 de enero de 2013

LOS ESTRECHOS DEL MARTÍN - COMARCA DEL BAJO MARTÍN - 3-1-13

¿3 de enero? ¿Provincia de Teruel? ¿Cómo es posible que estemos en  manga corta? Va a ser verdad eso del cambio climático... A un tiro de piedra de Albalate del Arzobispo, el río Martín horadó un coqueto cañón plagado de abrigos alicatados hasta el techo y con  orientación sur, para entrar a vivir si eres un troglodita hecho y  derecho. Sus habitantes dejaron los graffitti de la época en las  paredes de los abrigos. Hoy se han decidido a conocer este maravilloso  paraje tres trogloditas del siglo XXI: el Chema, cerebro gris de este blog e incansable maquinador de salidas a montes, cerros, colinas o  riscos; el Héctor, ciclista urbano hoy convertido en andarín  campestre; y el Juan Carlos, conocido como “Sebastián” entre otros  sobrenombres por hacer de conductor del grupo y levantar acta de todo lo sucedido.

Empezamos el recorrido río arriba por su margen derecha. Pronto nos 
encontramos con una central eléctrica alimentada por un canal derivado 
del río muchos kilómetros más arriba. Al ir andando, el canal juega 
con nosotros al escondite. Ahora lo tenemos a la derecha, luego a la 
izquierda… Y no somos conscientes de cruzarlo, hasta que descubrimos 
que a ratos va bajo tierra. El canal es ingenioso y elegante, a juego
con el rincón natural en que se halla, y decir eso de una obra civil 
es mucho.
No lo parece pero la senda va por esa pared
Llegados al puente del Batán, punto de retorno hacia el inicio de la 
excursión, nos encontramos con uno de los pocos humanos que 
encontramos por el camino: un agüelo que habitaba en una de las casas
aisladas de al lado del puente, que nos cuenta que ya no hay ni peces
ni pajaros (con acento en la ja), signos ambos de que el fin del mundo 
se aproxima. Por si acaso el buen hombre tiene razón, decidimos parar
y darle un tiento al jamón y al queso. El Chema ofrece una bota de 
Ribera del Duero, recibido con escepticismo por Héctor, defensor de 
los productos de Oregón… pero recibido, al fin y al cabo.
El grupo, y al fondo la zona de Los Chaparros

Continuamos la excursión río abajo por la margen izquierda, de abrigo en abrigo. Todos ellos están vallados y con un panel esquemático de las figuras que puedes observar…o imaginar. O casi todas las figuras han desaparecido, o los tres trogloditas del XXI necesitamos una visita a la óptica. Pero precisamente porque la mayoría de los restos se nos escapan, los pocos que descubrimos nos llenan de emoción. Algunas son simples rayas, restos de pigmento, o trazos en zigzag, antecesores de nuestros ejercicios de caligrafía de los inolvidables cuadernos Rubio. En otros sí se aprecia la mano de un artista: una cabeza de caballo, algún arquero, un bóvido atravesado por unas flechas… siluetas sencillas pero muy expresivas. El autor sería troglodita pero no un esgarramantas pintamonas sino un señor pintor.

Pero vale ya de abrigos y abrigas…hay que llenar las barrigas. Los 
vegetarianos, arroz. Los carnívoros, embutidos. Todos, queso y 
galleticas de chocolate. Y Ribera del Duero, vinarra sobre el que 
solamente se hacían objeciones por su origen. De su sabor, nadie se 
quejaba.

La excursión termina tras unos cuantos subeybajas que nos llevan del 
río al abrigo, otra vez al río, a un mirador, al río, a otro abrigo en 
el que no se ve nada… Llegamos al coche y lo celebramos matando el 
Ribera del Duero, que recibe el título de hijo predilecto de Oregón.
La salida culmina con una parada en Albalate del Arzobispo. Panadería
a la vista. ¿Qué es esto del escaparate? Una harinosa. ¿Veíais al 
monstruo de las galletas en acción? Un aprendiz al lado del Chema 
engullendo harinosas. Dulce fin de un paseo por un rinconcico poco 
conocido pero espectacular: paisaje, historia, ingeniería ingeniosa y
respetuosa… y a tiro de piedra de nuestra Zaragoza.

Nota: Esta redacción considera que no había mejor persona para hacer esta crónica sobre los estrechos del Martín, que Juan Carlos Martín, puede que pariente lejano de esos que pintaron por aquellas paredes. Gracias amigo.

viernes, 4 de enero de 2013

PRESA DE ARGUIS - MONTE PEIRÓ (1579 M) - ARGUIS PUEBLO - 30-12-12

Monte Peiró al fondo desde el pantano de Arguis

Monte Peiró desde la pista entre bosques

Rosabel, Toñi, Chema, Teresa y Javi, en el hayedo

Valle del Rasal, desde cima del Peiró

A escasas horas del fin del año 2012 de la era pacharana, la corresponsalía de la BP en Huesca informa de la última actividad realizada por algunos de sus componentes. Las declaraciones realizadas en los medios pacharanos por algunos de los asistentes a la ascensión al Peiró coincidieron en señalar el buen día del que se disfruto. Además de una ruta muy agradable, con impresionantes vistas desde cima, los miembros de la expedición tuvieron la ocasión de degustar el licor que les da nombre y forma parte de su ser pacharano. Con brindis incluido! El mejor broche final para la última actividad de la BP en este año. A ver si el 2013 viene cargado de buenas endrinas. Feliz nuevo año pacharano!

Teresa, "miembra" de la Brigada Pacharana