lunes, 27 de diciembre de 2010

PANTANO DE MEZALOCHA, MARGEN DERECHA (12-12-2010)

De nuevo volvemos al pantano de Mezalocha que tan buen sabor de boca me dejo en mi anterior visita hace una semana. Como antecedentes y para ponernos en situación diré que dicho embalse se encuentra sobre el cauce del río Huerva, configurado en una gran depresión rocosa aguas arriba del pueblo de Mezalocha, que se construyó en 1906 y es uno de los más antiguos de la provincia. Debido a su uso para riego, solo tiene agua en invierno y se suele vaciar en Julio y Agosto.
Para esta excursión no llegamos en coche hasta la presa, sino que lo dejamos al lado de las piscinas del pueblo, y siguiendo una corto camino asfaltado llegamos al pantano en 5 minutos, dónde cruzamos la presa para tomar la senda de la margen derecha PR-Z 45. Esta senda circula por la base de los acantilados y cortados que son conocidos por los aficionados al alpinismo, al ser aptos para el inicio a la escalada, especialmente la Peña del Moro. A sus pies una cruz de madera y una placa recuerdan a dos montañeros que fallecieron escalando en mayo del 64.


Cuando los paredones se acaban y salimos a una zona de monte bajo, levantamos la cabeza y a nuestra izquierda en un risco, no damos crédito a lo que vemos: 2 ejemplares imponentes de cabra montés macho, con unas cornamentas preciosas, nos observan, sin inmutarse. Una vez repuestos de la sorpresa, y entre que saco la cámara de fotos y los anteojos, las cabras se ocultan. Subo unos 30 metros para intentar verlas de nuevo, y una vez allí, descubro un rebaño de unos 20 ejemplares, que poco a poco huyen despacio, por un risco, en el que se recorta su imagen en el cielo. Vaya momentazo, ya solo por esto la excursión merecía la pena.



Momentos fugaces, cortos, pero de los que no se olvidan nunca. Seguimos senda y en un rato llegamos al mirador del Hocino con muy buenas vistas a todo el entorno, y que te impide seguir por la senda derecha del pantano. Así que improvisamos por una especie de vereda que baja al barrando del Hocino que remontamos hasta que salimos de el por la izquierda, monte a través, ya que si seguimos dicho barranco hasta su inicio nos alejaría mucho de la presa. Alcanzamos la parte alta de los acantilados y donde la visión del embalse casi a vista de pájaro merece la pena.



La vuelta la realizamos por encima de los paredones, que es como una meseta llena de matorral, sin caminos visibles, pero sin complicación. Desde aquí divisamos el pueblo de Mezalocha. El tramo de bajada al pantano es un poco más complicado, con piedra suelta, pero con cuidado lo solventamos sin problemas.



Una vez abajo, nos acercamos a "visitar" el agua mezalochana del embalse y a hacernos la foto de rigor (Inma, gracias por seguirme a esta aventura). Al ser este territorio comarca de Cariñena, alguno podría confundir dicha agua con ese vino de Cariñena, que nos ha hecho pasar tan buenos ratos.


Aún nos quedo tiempo para pasarnos al otro lado de la presa, a ver la balsa que se forma entre la casa del pantano, los acantilados y la propia presa. Lugar recóndito y apacible de visitar.


Al final concentramos en unos 6 km una enorme cantidad de naturaleza en estado puro, y aumentamos la lista de sitios en los que me gustaría perderme. Y ahora, un video de cabras, con poca calidad, pero como testimonios valdrá.


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